
Las manchas presentes en los elementos constructivos de un edificio (muros, techos, cubiertas, bigas…etc.), así como el deterioro de los revestimientos superficiales suelen indicar la presencia de humedad. Ésta, puede ser de condensación, filtración o capilaridad. Cada tipo de humedad tiene un tratamiento distinto, es por eso, que un técnico competente (arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero de la edificación) debe asesorar y valorar la solución más adecuada en cada caso.
Antes de realizar cualquier tarea de mantenimiento o reposición de los elementos afectados, un técnico competente debe averiguar siempre cual es el origen de dichas humedades. No es recomendable la aplicación de pinturas directamente sobre las manchas o la restitución del mismo material sin antes no eliminar la causa del origen de la humedad. Algunas opciones para subsanar correctamente esta patología es impermeabilizar y/o aislar térmicamente, siempre bajo la supervisión de un técnico competente.
La humedad es una lesión importante (según calificación de la ITE) y afecta a la salubridad y confort de las personas usuarias del edificio, o incluso, supone la pérdida de la obtención de la cédula de habitabilidad. Además, puede oxidar elementos estructurales derivando en lesiones graves.

El deterioro de los acabados superficiales indica posibles filtraciones de agua. Se deben impermeabilizar las cubiertas o elementos expuestos al exterior como los balcones.
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